DISCURSO DE BELÉN SÁRRAGA EN CÁDIZ
Desconocía este elogio de la figura de Amalia Carvia que Belén Sárraga expresó en su ciudad natal, cuando llegó procedente de Málaga para embarcarse rumbo a las Islas Canarias, donde había sido invitada para dar una serie de conferencias.
¡TODO UN HONOR PARA AMALIA MENCIONARLA JUNTO A FERMÍN SALVOCHEA Y EDUARDO BENOT!
NOTA APARECIDA EN LA UNIÓN DE JEREZ
EL DÍA 31 DE MAYO DE 1905
EL DÍA 31 DE MAYO DE 1905
«La noche del lunes 29 se celebró en
Cádiz un mitin importantísimo en el local de la Agrupación Obrera
Republicana, por los elementos librepensadores, aprovechando la
estancia en la capital de la provincia de la célebre propagandista
doña Belén de Sárraga, que en unión de su esposo marchan a las
Islas Canarias.
El acto empezó a las nueve de la
noche, presidiéndolo nuestro amigo D. Diego Gómez del Valle, el que
con frases elocuentes declaró empezado el acto.
Hizo
uso de la palabra el redactor del Heraldo
de Cádiz,
Sr. González Campos, pronunciando un extenso discurso de tonos
enérgicos, terminando con un saludo a la propagandista ilustre y al
bello sexo.
El Sr. Domenech leyó un magistral
discurso abogando por la libertad de pensamiento y atacando rudamente
a las órdenes religiosas y a los clericales en general.
El
director del Heraldo
de Cádiz,
el Sr. Rendón, también pronunció elocuentes frases señalando como
causa principal del atonismo español la deficiente enseñanza que se
da a los niños, los cuales se educan en un ambiente de
intransigencia religiosa tal, que hace de ellos en vez de hombre
útiles y conscientes, seres de corazones insensibles al amor.
El
discurso de doña Belén Sárraga fue una oración elocuentísima, en
la que con suma habilidad hizo un elogio de Benot, Salvochea y Amalia
Carvia. Habló
de la misión de la mujer en la sociedad, demostrando con ejemplos
que la iglesia la esclaviza y la explota. Al hablar de la miseria de los campos
andaluces aconsejó a los obreros que no luchen entre sí, pues
republicanos, socialistas y ácratas, todos marchan por el camino del
progreso.
Imposible dar una reseña del notable
discurso de la Sra. Sárraga de Ferrero que diferentes veces fue
interrumpida por los aplausos de la concurrencia que la ovacionó al
terminar.
Unos mil obreros asistieron a la velada
y muchas mujeres y niñas, resultando el acto hermosísimo».

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